
El seminario que se desarrolló hasta ayer contó con el aporte de especialistas y funcionarios que llevan adelante, en otras provincias, proyectos que tienen a las costaneras como ejes de desarrollo. “La ciudad tiene potencial, hay que trabajar para concretarlo”, dicen.
Corrientes tiene un enorme potencial turístico, pero queda por delante un largo y arduo trabajo para conseguir desarrollarlo. Esta es una de las conclusiones a las que los participantes y disertantes del seminario “Corrientes, una ciudad que vive del río” arribaron tras dos jornadas de trabajo.
“Corrientes tiene una ventaja: ya tiene una enorme zona de esparcimiento aprovechada sobre la costa del río, que además se está expandiendo”, señaló a La República Gastón Grand, subsecretario de Planificación y Gestión del Desarrollo de Paraná, Entre Ríos, que asistió en Corrientes como disertante.
Grand es arquitecto, y su aporte a las jornadas tuvo que ver específicamente con la experiencia de Paraná en lo que hace a la proyección y concreción de obras públicas destinadas a reforzar el potencial turístico.
“Por lo general las ciudades no crecen de espaldas al río, como dice el cliché. Lo que sucede es que el río forma parte de la ciudad en el sentido productivo, como hidrovía formando parte del sistema de transporte, o como recurso para sacar peces. Esto provocó que en muchas ciudades aparezcan edificaciones como puertos, galpones, depósitos y otras similares, que terminan siendo una barrera que no permite la integración de la ciudadanía con el río”, señaló Grand, y aclaró que Corrientes prácticamente no tiene este inconveniente, ya que la mayor parte de la costa está destinada al esparcimiento.
“La costanera evidencia años de trabajo en conseguir un lugar que la gente pueda aprovechar. Faltan algunos elementos de infraestructura, de mobiliario urbano, pero evidentemente hay interés por parte del municipio de llevar adelante el trabajo necesario para convertir a Corrientes en un destino turístico”, subrayó.
“También es necesario trabajar con la gente. Hoy en día el turista no compra solamente un destino, compra una experiencia. De nada sirve tener la infraestructura si no existen los servicios, si la gente que vive en la ciudad no está preparada para recibir al turista”, comentó por su parte Gloria Campodónico, secretaria de Turismo de Villa San José, Entre Ríos. “Me pasó hoy de preguntar en diferentes lugares, al menos a cuatro personas diferentes, incluyendo un gendarme, dónde estaba la Subsecretaría de Turismo, y nadie me supo decir”, comentó. “Eso tiene que cambiar”, dijo.
El desarrollo del turismo, aseguran los especialistas, trae beneficios de distintas clases, no sólo económicos. “Hay un incremento en la calidad de vida del habitante de la ciudad, porque la fisonomía urbana cambia, y los servicios también. Si quiero que vengan turistas tengo que tener en buen estado los caminos, la ciudad limpia y bien iluminada, buen servicio de energía y agua potable… todos estos cambios benefician primero al habitante, y eso es lo que hay que mostrarle a la gente”, dijo Campodónico.
Todo cambio debe ser planificado con tiempo, para evitar el tener que volver atrás para corregir o reformular, tanto políticas como obras. Villa San José, por ejemplo, tiene el único balneario de río con Certificación Gestión de la Calidad, la Seguridad y Ambiental en Balneario Iram 42100. Hasta ahora, sólo los balnearios de mar tenían esta certificación.
“El trabajar desde el inicio con vistas a conseguir una certificación de calidad permite proyectar algunas cosas que de otra manera deberían ser modificadas después. Es por eso que valoramos que nos hayan invitado a compartir nuestra experiencia”, aseguró Campodónico.
Es un largo camino el que falta recorrer para conseguir “Corrientes, destino turístico”, pero todo gran periplo comienza con el primer paso.
Fuente www.diariolarepublica.com.ar
http://www.diariolarepublica.com.ar/notix/noticia.php?i=122093